Responsabilidades de las que no puedes huir

Las expertas en bodas pueden ser las responsables de ilustrar en la vida real tus más grandes sueños. No sé cómo se originó esta modalidad, o de quién fue la brillante idea de crear este tipo de empresas, ¡pero se lo agradezco!

Porque hay personas como yo que no están hechas para ser organizadora de eventos, es más, que ni siquiera sabemos ser buenos anfitriones. Que, si el número asciende de dos, ya no sabemos qué hacer, cómo atender, qué darles. Es frustrante, te lo juro.

Por ejemplo, yo ni siquiera organizo mis cumpleaños, porque eso implica mandar invitaciones (ya sea por Facebook, o por simple mensaje de WhatsApp), elegir un lugar, coordinar a los invitados (porque siempre estará el que llegó demasiado temprano o el que siempre se tarda), reservar o comprar o limpiar, dependiendo de en dónde lo estás haciendo.

Sin embargo, hay eventos de los que no puedes huir, que ahí siempre te estarán esperando, y depende de las empresas de eventos que te salven de organizar tú sola el determinado festejo. Porque puedes evitar algunos cumpleaños, pero estará ahí tu boda, o un aniversario con tu esposo, o los cumpleaños de tus hijos, o de tus padres, que de grandes se vuelven como un hijo más al que debes cuidar.

Ya ves, en la vida siempre tendrás que organizar algo, y está bien que no destaques en cada ámbito de las responsabilidades que la vida te presenta. No importa, ya en la modernidad tenemos una y mil opciones de arreglar este tipo de cosas, solamente reservando o llamando a una empresa de eventos que se arregle de tomar las decisiones más difíciles, que nosotros estamos desesperados por huir.

De esta manera, y con esta mágica solución, ya solamente tendremos que coordinar los detalles más fáciles, como el menú, las flores, los colores que queremos. Siempre tendiendo a una persona que nos asesore, o que se encargue de hacer real nuestras expectativas, llamando a las empresas adecuadas, contratando a las personas adecuadas que pondrán todo en orden.

No podrás esconderte por siempre, pero ya no lo tienes que hacer. Solamente disfruta, y deja que la gente que sí tiene gusto y talento para este tipo de labores se encargue de tus pesares. Tranquilo, ahorra, y saca tu tarjeta MasterCard que resuelva el obstáculo del día, porque los otros no se resolverán tan fácil.

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